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La Culpa es de Ricardo Lagos y la Señora Juanita

1 Jul

Las primarias las ganó Doña Juanita, lo ví desde mi posición de vocal de mesa, entraban una a una como impulsadas por una fuerza invisible, las ví llegar en grupos, solas, con sus maridos, en sillas de ruedas, ancianas, trabajadoras, analfabetas, esforzadas, sacrificadas, madres, abuelas.

A ellas no les importaban las reformas tributarias requeridas para dar cumplimiento a los petitorios del movimiento estudiantil, ni si era justo o no, que alguien que que fuera todos los domingos a Valle Nevado pagara o no su educación, a Doña Juanita no le importaba si la eliminación del FUT significara en realiad que el impuesto efectivo a las utilidades sobre base devengada de las empresas fuera del 35% y no del 25%, ni menos le preocupa el impacto que esto pudiera tener sobre la inversión, la futura generación de empleos y los sueldos, o si finalmente ese impuesto se viera reflejado en los precios, y el aumento de precios sobre la UF, y esta sobre nuestros arriendos o dividendos,

Doña Juanita no estaba preocupada de marcar su Voto con “AC”, para dejar reflejada la necesidad de llamar a una Asamblea Constituyente con la finalidad de realizar profundas modificaciones a la constitución, como eliminar el sistema binominal, para aumentar la representatividad, aún a riesgo de que peligrosas posiciones extremistas pusieran en riesgo el bienestar del país.

Ricardo Lagos, fue el primero en observar este fenómeno, y a ella dirigió su discurso durante su mandato, lo que a diferencia de lo que cree la izquierda tradicional, no implicaba realizar profundas reformas socialistas al sistema, Doña Juanita es feliz con que su platita le sirva para pagar sus cuentas, las verdura en la feria, la micro, el té y el pan y que su casera no le suba los precios (AKA inflación), ni que le falten huevos cuando vaya a comprar (AKA  desabastecimiento), Doña Juanita es feliz en la medida que su chiquillo se porta bien y no le genera problemas, y lo es más cuando no se queda repitiendo, de ahí hacia arriba todo es un regalo, una bendición de Dios.  Doña Juanita no quiere que su muchacho, hijo o nieto ande metido en problemas con carabineros y a Dios le reza todas las noches para que a su chiquillo nunca le ocurra algo.

Siempre consideré a Ricardo Lagos un monstruo político, un negociador, un hombre de grandes acuerdos, alguien bien intencionado que aprendió las lecciones de aquella izquierda que nos llevó al abismo, alguien cuyos principios por un mundo mejor no habían cambiado, pero si las formas de llegar a ellos, por eso entiendo que la izquierda dura se haya sentido engañada en cierta forma, cuando a Lagos lo aplaudieron los empresarios, para mí aquello fue justamente el signo de que estábamos frente a alguien que logró ser un puente entre el campesino y el dueño del fundo, entre el supermercado y Doña Juantita.

Por lo mismo, nunca sabré realmente si fue el azar o su gran visión e inteligencia, lo que lo llevó cual Geppetto a darle vida a su propia creación, y poner frente a ese ejército de Doñas Juanitas a una de ellas.

Me da risa cuando algunos analistas políticos, o los mismos políticos partidarios hablan del gran liderazgo de Bachelet, tildándola incluso de gran estadista, cuando la magia de Michelle es otra cosa muy lejana a eso, incluso soy de los que piensan que ni siquiera es mérito suyo… Michelle es una mujer común y corriente, con una inteligencia promedio, no tiene el don de la palabra ni es un político de grandes discursos, tampoco es un líder carismático, ni mucho menos un gran estratega…

No importa que tan mal pueda llegar a manejar una crisis, ni si el crecimiento del país se estanca con ella a la cabeza. No importa cuántas cosas prometa y comprometa con los sectores más conflictivos del país, Bachelet podría haber llegado de NY, haberse ido a su casa a tomar mate y tejer hasta las primarias, y hubiese sacado exactamente el mismo % que sacó, la derecha por su parte pudo haber traído a Obama de candidato, y no le hubiese quitado 1 sólo voto de su ejército de Doñas Juanitas… no se trata de lo que haga o deje de hacer Bachelet (o quienes la dirigen) con los destinos del país.

Michelle le devuelve la dignidad a su ejército de Juanitas, las hace sentir importantes, no por lo que haga o deje de hacer por ellas, las engrandece por el  solo hecho de ser una de ellas y ostentar el principal cargo del país. Y frente a eso, no hay absolutamente nada que hacer.

El problema para el resto de la población, es respecto de los compromisos que se obligó por si sola a cumplirle a su electorado, con el fin de derrotar a la derecha, seguramente dirigida por algún sector de su bancada, que le indicó que debían obligarse a mostrar que no eran el clon de la derecha chilena, que al igual que ellos, gobernó buscando equilibrios entre crecimiento económico y mejoró la cobertura de los programas sociales de manera responsable,  sin afectar al sector productivo que es desde donde parte toda la cadena que mejora la calidad de vida de los ciudadanos.

El problema se produce entonces cuando es su electorado quien le demuestra que es solo la minoría quienes quieren cambios estructurales al sistema, sector que en las primarias fue representado por Gomez, y que tampoco quieren un sector que imponga su Dios frente a quienes no lo tienen, y que también fue castigado por moverse a la izquierda.

Y que al contrario de lo esperado, hizo que un importante porcentaje del sector productivo de la población que vota por la Concertación, muchos de ellos, hijos de las mismas Señoras Juanitas, le hayan entregado su voto al único hombre responsable que hoy en día ofrece ese sector (Andrés Velazco).

El problema entonces para el centro olvidado por una Bachelet comprometida más con el encapuchado que con la clase media de esfuerzo que paga sus cuentas y que espera seguir teniendo trabajo para mejorar la calidad de vida de su familia, es que por la avasalladora votación que le dió su ejercito de Juanitas, es que ahora no sabrá para quien gobernar, ni donde fijar su eje social.

Los ultrones por supuesto, querrán interpretar, que aquí ganaron ellos y que si no hubiese sido por el apoyo estudiantil, Bachelet no hubiera arrasado como lo hizo, algo que es totalmente falso y ajeno a la realidad. Lo vimos quienes fuimos vocales, no llegó ningún chiquillo a votar por Bachelet, ese chiquillo pasado de revoluciones, recién en formación política, está más bien de parte de los candidatos que apuntan a ese segmento, como el caso del incendiario Claude o el entusiasta de Parisi.

El segmento de Bachelet, no es bajo ningún concepto el comprometido con la ideología que nos llevo al abismo en los 70’s, con el cual ella torpemente se ha comprometido, dividiendo al país entre quienes sentimos terror del comunismo y aquellos que vuelven a desempolvar sus banderas con los martillos y la oz.

Bachelet no lo hará, ni espero que lo haga, pero alguien de ese sector, dentro de las cuentas alegres que estén sacado, ahora con la tranquilidad de que volverán a gobernar nuevamente, debe saber interpretar lo que su mismo sector les hizo ver en las primarias, y es que el eje político y social del país, está lejos de donde apuntan sus dardos los irresponsables ultrones, que terminarán perjudicando enormemente la convivencia del país y generando que los extremos que nadie quiere volver a ver, tomen fuerza nuevamente, dejando huérfano al centro político que construye al país con la fuerza de su trabajo.

Quién será el hombre a cargo de aquello?, a nivel personal creo que debiera ser el mismo que le dió vida a Doña Juanita.

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